Me acostumbre a la clandestinidad de nuestros encuentros a entregarte mi sentimiento a veces sin retribución y sin miramientos me acostumbré a no exigir sino a servir entregar y callar pero a pesar de todo el silencio y la ausencia he disfrutado cada momento perfecto sin pedir mas nada ni nada a cambio me acostumbre a las miradas cómplices y esquivas que a veces nos entregábamos en los secretos sitios de los encuentros intensos me acostumbre a ser feliz entre ausencias silencios y vacíos de ti. Porque descubrí el amor inmenso en mi .
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