La tarde se tiñe de nubes matizadas de esperanzas, para acompañar al ocaso en su justo descanso. Poco a poco se cobija el cielo de estrellas nacaradas, preparando el escenario para la luna enamorada.
Los seres de la noche despiertan, se engalanan para expresar su esencia en la noche estrellada. La magia surge amparada por la monocromías de sombras divorciadas
Se instala la noche con su encanto desde la nada. Y ejerce su majestad la luna llena luminosa y enamorada.
Antonio José Malaver Hernández
6*1*17
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